Por fin llegó el gran día, ese día que muchos llevábamos esperando con ansia, el día en que nos reuniríamos un grupo de gente para charlar, conocernos, pasar un buen rato y como no, compartir nuestros coches, la Northernfest había llegado.
El tiempo no acompañó, pero para los allí presentes, no fue un problema. El lugar de la quedada era inmejorable, al lado de la ría de Bilbao, en la zona más bonita de la ciudad, alternando parques y edificios.
Según miembros de la organización, que menudo trabajo hicieron, había más de 50 coches venidos de todas las partes de España, cada uno con su encanto, con sus detalles, cambia mucho ver un coche en una foto, a poderlo apreciar en directo, hacerle decenas de fotos y comentar mil historias con el dueño, para mí el nivel fue muy alto, más que en muchas concentraciones a nivel nacional.
Después de centrarnos en los coches, los organizadores nos hicieron de guías turísticos y nos enseñaron la zona de Abandoibarra y el “Guggenheim Museoa” haciendo una ruta a pie por los alrededores para que los “turistas” conociésemos la zona y ya puestos, para ir abriendo el apetito.
Fuimos a comer a un centro comercial cercano a la zona de la quedada, éramos más de 70 personas en la comida, y parecía que nos conociésemos de toda la vida, el ambiente era genial y la comida estaba riquísima.
Después de comer empezaron las despedidas, ya que algunos teníamos más de 600 km de vuelta a casa, poco a poco la gente se fue despidiendo pero no con un adiós, sino con un hasta pronto, ya que la mayoría de asistentes seguro que repite, yo incluido.